Activos no corrientes

Activos no corrientes son bienes y derechos que tu empresa mantiene para usarlos durante varios periodos, no para revenderlos de inmediato. Su objetivo es ayudar a generar ingresos de forma sostenida y suelen requerir una inversión inicial importante.

Ejemplo práctico
Si compras una furgoneta para repartir pedidos, no se registra como gasto del mes: se reconoce como activo no corriente y su coste se reparte a lo largo de su vida útil mediante amortización.
En la contabilidad aparecen en el balance y se amortizan con el tiempo o se ajustan por deterioro si pierden valor. Se diferencian de los activos corrientes, que se convierten en efectivo o se venden dentro del ciclo normal del negocio, como existencias, clientes y caja.
Ejemplos habituales de activos no corrientes:
- Terrenos y construcciones (locales, naves, oficinas).
- Instalaciones, maquinaria y herramientas.
- Mobiliario y equipos informáticos.
- Vehículos.
- Activos intangibles: software, licencias, patentes y marcas.
- Inversiones financieras a largo plazo vinculadas a la actividad.

Consejo
Lleva un inventario de tus activos y su plan de amortización: te facilitará el control, la contabilidad y la toma de decisiones de inversión.
